Se apagan las luces. Solo se oye el masticar de palomitas y el crujir de algunas butacas. Y nada cuando en la primera escena se gira una viejita que te resulta familiar. Bajo una luz azul mira hacia calle, donde unas personas vestidas de blanco recogen el cuerpo de una mujer. Se cierran las puertas de la furgoneta y por primera vez ves el logo que te acompañará durante los próximos diez minutos (Eutanas S.A.).
Víctor Nores tiene muchas facetas: guionista, director, productor,
ilustrador… Para él, el cine es “una pasión, una enfermedad”. Le leo una lista enorme
de películas, de esas raras pero que “hay que ver”, y no solo las conoce todas,
sino que además sabe cuándo y quién la dirigió, con nombre y apellidos.
VÍCTOR NORES: Yo quiero hacer cine porque quiero cambiar a
las personas. A lo mejor suena un poco ñoño, pero recuerdo cuando en la
facultad me llevaron a ver Amélie.
Pensé: vaya tela, vaya película me van a obligar a ver… y acabé descubriendo
que era una maravilla, tal vez por eso, porque no me la esperaba. Salí del cine
sonriendo. Además, el eslogan de la película decía: Amélie Poulain te cambiará
la vida. Y a mí me la cambio, pensé que me quería dedicar al cine por eso.
“De pequeñito”, como dice él, quería dibujar. Fue su madre quien
le animó a entrar en Comunicación Audiovisual. “Sé que una de tus preguntas es
acerca de la carrera. Tengo buen recuerdo de mis compañeros y de ciertos
profesores. Pero la carrera como tal es un mero trámite. No aprendí
absolutamente nada”. Aprovechaba las clases para dibujar, para crear e imaginar
situaciones, personajes…
UN CIELO BLANCO: Entonces, eres un poco artista, eres
bastante artista…
VÍCTOR NORES: Bueno, el concepto de artista está de capa caída. Parece que uno no se siente orgulloso al decirlo, como si fuéramos bohemios que vivimos del aire. Suena
humilde, pero hay gente tan valiosa, como con
la que recientemente he trabajado, que son los que realmente te enseñan a amar
la profesión, que para llegar a ello tienes que trabajar y
esforzarte, esos son los verdaderos artistas. Pero bueno, tal vez algún día lo sea, y podré decirte “¡eh, ya sí
que soy un artista!”. Pero hoy por hoy no.
Ese día cada vez se ve más cerca. Eutanas S.A. no solo ha
ganado cerca de 20 premios y ha sido seleccionado en más de 170 festivales,
sino que además ¡es uno de los 45 preseleccionados a los Goya! Tanta cifra
abruma, pero esto es un no parar. Me habla ahora de su otro cortometraje, Desolado,
que empieza su etapa de concursos:
VÍCTOR NORES: Desolado trata el tema de un niño albino. Es algo
que me llamó mucho la atención, sobre todo al respecto de África, pero yo lo
trasladé al aquí y al ahora. Es esa
mirada hacia la infancia, la manera de ver cómo un niño tiene una fijación y
supera todos los obstáculos habidos y por haber y saca fuerzas de donde no
sabe ni que existen para salir adelante. Creo que es un impulso para aquellos
que, como yo, estamos viviendo ahora una situación complicada y tenemos, en mi caso, esa fascinación por hacer cine, por
contar nuestras historias, por sacarlas adelante y no rendirnos.
Resulta imposible no sonreír al lado de Víctor. Y no tener
la piel de gallina de vez en cuando, también.
UN CIELO BLANCO: ¿Qué importancia le das al talento?
VÍCTOR NORES: El talento no existe como tal. Para mí es una
mezcla de experiencia, formación y, sobre todo, pasión. Parece que me lo tengo
aprendido de memoria, pero sí, te das cuenta de que el talento no es más. Para
mí el talento es pasión.
UN CIELO BLANCO: ¿Cómo es trabajar con niños?
VÍCTOR NORES: Cuando ruedas con niños te das cuenta de que es
imposible estar a la altura de ellos en cuanto a imaginación y tratar de que reproduzcan
con exactitud qué es lo que tú estás intentando transmitir. Ellos tienen otra
manera de ver la vida.
¿Y qué historias le deparará el futuro? Más cortometrajes.
Tiene en mente uno sobre la tercera edad en tiempos de crisis.
UN CIELO BLANCO: Le encuentro una gran relación con Eutanas, y es el
tratamiento directo de la tercera edad, ¿por qué recurres tanto a este tema?
VÍCTOR NORES: Mis abuelos me criaron desde pequeñito. Mi madre
ejerció de madre y de padre y para trabajar tenía que desplazarse hasta Hellín, Albacete. Siempre les he tenido muy presentes, he
vivido con ellos hasta los 12. Ellos son los que me llevaban a mí al colegio y me cuidaban cuando yo era pequeñín.
Igual que ellos me llevaban a ponerme las vacunas, ahora soy yo quien les lleva
al médico, a tomarse la tensión... Y, sobre todo, porque quiero volver con Amparo
Baró. El corto se titula Volver,
aunque todo el mundo me diga que es de Almodóvar, yo quiero mi Volver, y quiero volver con Amparo.
UN CIELO BLANCO: ¿Tanto te gustó trabajar con Amparo?
VÍCTOR NORES: Hay quien dice que el cine es una lucha
constante de egos, sin embargo, cuando conoces a Amparo Baró, te das cuenta de
que es una persona, una actriz de esas características… Mira, cuando yo llegué a su casa y vi el Goya, el premio Ondas, el premio al mérito, premios Max,
todo… ella decía “bueno, de todo esto en realidad el 90 por ciento es de los
guionistas”. A mí me conquistó, me enamoró. Porque es algo que siempre me he
planteado, el guionista es el que lo crea todo. Es como cuando te cuentan un
chiste y piensas: a quién se le habrá ocurrido este chiste. A mí Amparo me
enseñó mucho, el guion se modificó en base a su criterio. Ella fue la que dijo, "oye, esto en realidad no es una comedia, es un drama".
Eso último me sorprende, ¿Eutanas una comedia? Me cuenta que
en un principio había sido planteado como tal. Y, aunque muchos detalles como
el vestuario, algunos diálogos, el logotipo de la empresa… se modificaron, aún
así, sobre todo al principio del cortometraje, muchas personas creen que es de
humor.
VÍCTOR NORES: De un profesor aprendí que el germen de la película
está en el primer segundo. Desde el primer segundo el espectador tiene que
saber si eso es una película de miedo, de risa… Yo dije, “la teoría está ahí,
pero vamos a jugar”. El espectador puede estar equivocado y que entre en el
juego un pelín más tarde, y eso le haga revolverse.
¡Bueno! Algo sí aprendió en la facultad. Y me descubre, o se
redescubre a sí mismo, otra lección, “El director es el que señala con el dedo”.
UN CIELO BLANCO: Un consejo para un futuro guionista…
VÍCTOR NORES: No seas guionista. No te metas, estás a tiempo.
Vete. Huye. Sé que te gusta, sé que lo amas. No te metas. Ese es mi consejo. Y
si te metes, lo haces con todas las consecuencias.
Su sonrisa enorme le delata, “Para mí el cine… yo no soy de
los que llega a casa después de trabajar y ve cualquier cosa. Yo soy de los que
ve películas taiwanesas de 173 minutos, películas del año de la polca, en
blanco y negro, algunas que ni
siquiera están rodadas. Para mí es fascinante cuando encuentras esas pequeñas dosis que te cambian la vida. Que te cambian la
manera de pensar”. Y me anima a hacer un blog que sea de personas cuyas vidas
hayan sido cambiadas por el cine, que, afirma, seguro que son muchas.
Para acabar me revela un secreto, una idea mágica, su obra
magna…
VÍCTOR NORES: Es la niña de mis ojos. Te puedo dar la pista de que se
llama Bellanca. Cuando estaba estudiando guion nos enseñaron que cuando escribiéramos debería salirnos de las entrañas. Es una frase muy bonita
pero que no comprendí hasta el momento de escribir Bellanca.
¡Qué nervios! ¿Cómo será? La entrevista acaba, ya se ha
puesto el sol en la terracita de Móstoles. Le doy las gracias, una y otra vez. ¿Qué
será más sencillo, encontrar películas que te cambien tu manera de enfrentarte
al mundo, como dice Víctor, o encontrar personas que tengan ese poder?
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