domingo, 16 de noviembre de 2014

Víctor Nores



Se apagan las luces. Solo se oye el masticar de palomitas y el crujir de algunas butacas. Y nada cuando en la primera escena se gira una viejita que te resulta familiar. Bajo una luz azul mira hacia calle, donde unas personas vestidas de blanco recogen el cuerpo de una mujer. Se cierran las puertas de la furgoneta y por primera vez ves el logo que te acompañará durante los próximos diez minutos (Eutanas S.A.).

Víctor Nores tiene muchas facetas: guionista, director, productor, ilustrador… Para él, el cine es “una pasión, una enfermedad”. Le leo una lista enorme de películas, de esas raras pero que “hay que ver”, y no solo las conoce todas, sino que además sabe cuándo y quién la dirigió, con nombre y apellidos.

VÍCTOR NORES: Yo quiero hacer cine porque quiero cambiar a las personas. A lo mejor suena un poco ñoño, pero recuerdo cuando en la facultad me llevaron a ver Amélie. Pensé: vaya tela, vaya película me van a obligar a ver… y acabé descubriendo que era una maravilla, tal vez por eso, porque no me la esperaba. Salí del cine sonriendo. Además, el eslogan de la película decía: Amélie Poulain te cambiará la vida. Y a mí me la cambio, pensé que me quería dedicar al cine por eso.

“De pequeñito”, como dice él, quería dibujar. Fue su madre quien le animó a entrar en Comunicación Audiovisual. “Sé que una de tus preguntas es acerca de la carrera. Tengo buen recuerdo de mis compañeros y de ciertos profesores. Pero la carrera como tal es un mero trámite. No aprendí absolutamente nada”. Aprovechaba las clases para dibujar, para crear e imaginar situaciones, personajes…

UN CIELO BLANCO: Entonces, eres un poco artista, eres bastante artista…
VÍCTOR NORES: Bueno, el concepto de artista está de capa caída. Parece que uno no se siente orgulloso al decirlo, como si fuéramos bohemios que vivimos del aire. Suena humilde, pero hay gente tan valiosa, como con la que recientemente he trabajado, que son los que realmente te enseñan a amar la profesión, que para llegar a ello tienes que trabajar y esforzarte, esos son los verdaderos artistas. Pero bueno, tal vez algún día lo sea, y podré decirte “¡eh, ya sí que soy un artista!”. Pero hoy por hoy no.

Ese día cada vez se ve más cerca. Eutanas S.A. no solo ha ganado cerca de 20 premios y ha sido seleccionado en más de 170 festivales, sino que además ¡es uno de los 45 preseleccionados a los Goya! Tanta cifra abruma, pero esto es un no parar. Me habla ahora de su otro cortometraje, Desolado, que empieza su etapa de concursos:

VÍCTOR NORES: Desolado trata el tema de un niño albino. Es algo que me llamó mucho la atención, sobre todo al respecto de África, pero yo lo trasladé al aquí y al ahora. Es esa mirada hacia la infancia, la manera de ver cómo un niño tiene una fijación y supera todos los obstáculos habidos y por haber y saca fuerzas de donde no sabe ni que existen para salir adelante. Creo que es un impulso para aquellos que, como yo, estamos viviendo ahora una situación complicada y tenemos, en mi caso, esa fascinación por hacer cine, por contar nuestras historias, por sacarlas adelante y no rendirnos.

Resulta imposible no sonreír al lado de Víctor. Y no tener la piel de gallina de vez en cuando, también.

UN CIELO BLANCO: ¿Qué importancia le das al talento?
VÍCTOR NORES: El talento no existe como tal. Para mí es una mezcla de experiencia, formación y, sobre todo, pasión. Parece que me lo tengo aprendido de memoria, pero sí, te das cuenta de que el talento no es más. Para mí el talento es pasión.

UN CIELO BLANCO: ¿Cómo es trabajar con niños?
VÍCTOR NORES: Cuando ruedas con niños te das cuenta de que es imposible estar a la altura de ellos en cuanto a imaginación y tratar de que reproduzcan con exactitud qué es lo que tú estás intentando transmitir. Ellos tienen otra manera de ver la vida.

¿Y qué historias le deparará el futuro? Más cortometrajes. Tiene en mente uno sobre la tercera edad en tiempos de crisis.

UN CIELO BLANCO: Le encuentro una gran relación con Eutanas, y es el tratamiento directo de la tercera edad, ¿por qué recurres tanto a este tema?
VÍCTOR NORES: Mis abuelos me criaron desde pequeñito. Mi madre ejerció de madre y de padre y para trabajar tenía que desplazarse hasta Hellín, Albacete.  Siempre les he tenido muy presentes, he vivido con ellos hasta los 12. Ellos son los que me llevaban a  mí al colegio y  me cuidaban cuando yo era pequeñín. Igual que ellos me llevaban a ponerme las vacunas, ahora soy yo quien les lleva al médico, a tomarse la tensión... Y, sobre todo, porque quiero volver con Amparo Baró. El corto se titula Volver, aunque todo el mundo me diga que es de Almodóvar, yo quiero mi Volver, y quiero volver con Amparo.

UN CIELO BLANCO: ¿Tanto te gustó trabajar con Amparo?
VÍCTOR NORES: Hay quien dice que el cine es una lucha constante de egos, sin embargo, cuando conoces a Amparo Baró, te das cuenta de que es una persona, una actriz de esas características… Mira, cuando yo llegué a su casa y vi el Goya, el premio Ondas, el premio al mérito, premios Max, todo… ella decía “bueno, de todo esto en realidad el 90 por ciento es de los guionistas”. A mí me conquistó, me enamoró. Porque es algo que siempre me he planteado, el guionista es el que lo crea todo. Es como cuando te cuentan un chiste y piensas: a quién se le habrá ocurrido este chiste. A mí Amparo me enseñó mucho, el guion se modificó en base a su criterio. Ella fue la que dijo, "oye, esto en realidad no es una comedia, es un drama".

Eso último me sorprende, ¿Eutanas una comedia? Me cuenta que en un principio había sido planteado como tal. Y, aunque muchos detalles como el vestuario, algunos diálogos, el logotipo de la empresa… se modificaron, aún así, sobre todo al principio del cortometraje, muchas personas creen que es de humor.

VÍCTOR NORES: De un profesor aprendí que el germen de la película está en el primer segundo. Desde el primer segundo el espectador tiene que saber si eso es una película de miedo, de risa… Yo dije, “la teoría está ahí, pero vamos a jugar”. El espectador puede estar equivocado y que entre en el juego un pelín más tarde, y eso le haga revolverse.

¡Bueno! Algo sí aprendió en la facultad. Y me descubre, o se redescubre a sí mismo, otra lección, “El director es el que señala con el dedo”.

UN CIELO BLANCO: Un consejo para un futuro guionista…
VÍCTOR NORES: No seas guionista. No te metas, estás a tiempo. Vete. Huye. Sé que te gusta, sé que lo amas. No te metas. Ese es mi consejo. Y si te metes, lo haces con todas las consecuencias.

Su sonrisa enorme le delata, “Para mí el cine… yo no soy de los que llega a casa después de trabajar y ve cualquier cosa. Yo soy de los que ve películas taiwanesas de 173 minutos, películas del año de la polca, en blanco y negro,  algunas que ni siquiera están rodadas. Para mí es fascinante cuando encuentras esas pequeñas dosis que te cambian la vida. Que te cambian la manera de pensar”. Y me anima a hacer un blog que sea de personas cuyas vidas hayan sido cambiadas por el cine, que, afirma, seguro que son muchas.
Para acabar me revela un secreto, una idea mágica, su obra magna…

VÍCTOR NORES: Es la niña de mis ojos. Te puedo dar la pista de que se llama Bellanca. Cuando estaba estudiando guion nos enseñaron que cuando escribiéramos debería salirnos de las entrañas. Es una frase muy bonita pero que no comprendí hasta el momento de escribir Bellanca. 

¡Qué nervios! ¿Cómo será? La entrevista acaba, ya se ha puesto el sol en la terracita de Móstoles. Le doy las gracias, una y otra vez. ¿Qué será más sencillo, encontrar películas que te cambien tu manera de enfrentarte al mundo, como dice Víctor, o encontrar personas que tengan ese poder? 

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