lunes, 8 de septiembre de 2014

Ángel "Espíritu Libre"


¿Te gusta la poesía? Un hombre, o mejor dicho, una barba y un pelo largo, grueso y blanco, que esconde el rostro de un hombre, se acerca a ti. No sonríe, pero su voz lo hace por él. Te muestra su libro de poesías que vende por nueve euros, las mil quinientas pesetas de antes.

PREGUNTA: ¿Por qué Espíritu Libre?
RESPUESTA: Siempre me he considerado un espíritu libre, con trece años empecé a dejarme el pelo largo y a escuchar historias hippies de los años sesenta. Empecé a usarlo en el año 95 cuando quise hacer un grupo para sacar mi primer CD de música. Como al final no tuve suficiente gente lo hice yo solo, tocando todos los instrumentos e hice como muchos grupos de rock progresivo y otros estilos, que ponían su nombre delante y entre paréntesis o entre comillas Espíritu Libre. Al final me registré como Ángel “Espíritu Libre” y lo seguí utilizando cuando conseguí gente para tocar.

Empezó en el heavy metal en su barrio, Vallecas. Y fue gracias a su hermano mayor como descubrió el rock progresivo, género dentro del cual tiene dos trabajos. “Cuando tenía siete años mi hermano me ponía discos, a mí no me gustaban, yo solo quería jugar, pero quieras que no se me quedaron grabados en la cabeza y cuando empecé a comprar música con catorce ya los conocía…”
Quedamos en la plaza Dos de Mayo, su segundo hogar. Escribió los poemas entre el 78 y el 98. Le pregunto por Madrid en esos años…

P: ¿Ha cambiado mucho?
R: Sí, ha cambiado mucho desde el año 89, que fue cuando empecé a venir a esta plaza. Cambios de gobierno, diferentes leyes, la movida madrileña… Si tengo que elegir me quedo con el Madrid de antes, pero también quizá por la edad, ahora tengo 51 años y el cuerpo no está igual. Quizá preferiría la Malasaña de antes incluso de que yo llegara. Yo empecé a venir en el declive, y aunque aún había espíritu libertario después vino la movida y cosas peores, la droga, la heroína… y hubo problemas.
P: ¿Has tenido algún contacto con la droga?
R: He tomado casi todo tipo de drogas pero no llegue a tener ningún problema. Ahí tendría diecinueve años y tuve suficiente cabeza para decir que no y parar.

Tabaco veo que sí, le pregunto mientras enciende otro cigarro. Asiente con la cabeza. Tampoco falta en sus manos una lata de medio litro de cerveza, insisto en invitarle a una y señala una marca desconocida “es la más barata”, sonríe dándome las gracias.

P: ¿De dónde coges ideas para tus letras?
R: Mi mayor fuente de temas es la historia de los hippies de los sesenta que conocí a través de mi hermano por revistas, cines… es un estilo de vida que me ha fascinado siempre e investigué bastante sobre la música de esos años. No digo que sea perfecto aunque yo sí llegué a ser hippie. Ahora ya no se puede ser hippie, ha habido muchos cambios en el mundo, pero sí se puede ser medio hippie.
P: ¿Y qué cambiarías de ese estilo?
R: Te lo cuento lo más rápido posible. El estilo hippie se fundamentaba en cuatro palabras: felicidad, libertad, amor y paz. La felicidad la puedes encontrar de varias maneras y con muchos tipos de cosas. La libertad, intentar que no te lleve nadie por su camino. Como ya te dije empecé a dejarme el pelo largo, cosa que me ha traído problemas también, pero eso es una pequeña manera de ser libre, ¿no crees? El amor. Se puede y se debe amar, no solo a las personas, de manera ordenada y siempre que nadie salga perjudicado. Y lo que es más complicado de cumplir es la paz porque si alguien te hace algo malo es muy difícil poner los dedos como se ponía antiguamente y decir “paz”. Ese es el tema más controvertido.

En ese momento coloca los dedos índice y corazón en uve y sonríe para sí mismo.

P: Y hablando de amor, que es un tema muy tratado dentro de la poesía, ¿alguna vez has sufrido por amor?
R: Hay diversos tipos de amor, sufrí bastante por el amor a mi madre que murió hace doce años y fue un palo grande para mí.
P: ¿Desarrollaste algún método para pasar el duelo? ¿Alguna fórmula mágica?
R: Hay gente que siente las cosas más que otros, no es algo que puedas equiparar a todo el mundo. Es como el dolor en un dedo, hay personas que sufren más, depende…

Aprovecho para preguntarle por su familia. Ahora vive con su hermano mayor, profesor de idiomas, traductor y culpable en gran medida de su pasión por la música de estas dos décadas a las que tanto alude: los sesenta y los setenta.
Sus ojos oscuros brillan al hablar de su madre “tenía fe en mí, no como mi padre, al que nunca le gustó nada que hiciera música ni que me dejara los pelos largos, un chapado a la antigua.”

P: Tu filosofía es un derivado de la cultura hippie, ¿tienes algún ídolo?
R: Sí, llevo treinta y cinco años más o menos estudiando música y tengo muchos ídolos, sobre todo músicos de los años sesenta. Por ejemplo, Jimi Hendrix y grupos como Cream, Genesis, Pink Floyd… los admiro porque aunque son varias personas hicieron algo muy personal y compacto.
P: ¿Te consideras una persona optimista?
R: Sí me lo considero y como te he dicho, quiero pensar que pueda haber cambios, que todo mejore. He vivido muchos años y por ejemplo, si me permites, ha habido muchos cambios en el campo de las mujeres, todavía quedan, pero se han hecho muchos avances.

Hablamos de Toro Bravo, el extravagante pintor de las ilustraciones de su libro. Cada página de Tras el telón.… el arte contiene un dibujo y un poema. Comparten una estética similar, pero Ángel no opina sobre sus teorías filosóficas. Me habla entonces de religión y de respeto. Es un ateo convencido al que sin embargo sí le gustaría creer en algo. Como a muchos, supongo.

P: ¿Tienes algún lema de vida, algún consejo?
R: Disfrutar de la vida, que se pasa muy rápido. Tengo 51 años y desde los 40 o antes el tiempo ha pasado volando, es algo inexplicable, lo vivirás.
P: ¿Te gusta la lectura, el cine...?
R: En temas de poesía y filosofía sobre todo he leído letras de canciones, fancines y he visto entrevistas. Un autor que me gusta mucho es Hermann Hesse : Demian, El lobo estepario. También me influenció Khalil Gibran, he leído toda su obra, es alucinante y va en esa onda, otras religiones y otro tipo de concepción del mundo… Ahora no soy tan aficionado al cine. Algunas películas que me han marcado mucho y que recomiendo profundamente son El planeta de los simios o El tiempo en sus manos. Son películas de ciencia ficción pero con mucho mensaje social y mucha filosofía que te hacen reflexionar.
P: Algo que se te quede en el tintero.
R: Una cosa curiosa, llevo catorce años desde que saqué el libro mostrándolo por aquí, la plaza Dos de mayo, a veces por Lavapiés… con educación y buen rollo, y considero que es una labor que debería ser puntuada por la gente y que muchas veces no lo es. Si estoy es por algo, y esa frase… ¿cómo es? “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. Si la montaña, que es el público, la gente inmensa no viene, voy yo. En momentos llega a ser duro, pero es algo que me gustaría que hiciera más gente. Vendiendo su libro o su música, demostrando que no es solo lo que meten por la televisión. Esto es una especie de rebelión, es una manera casi punki de ir a la gente.
P: ¿Tienes más formas de rebelarte?
R: Sobre todo llevar el pelo largo. Cuando estoy por aquí a algunos les parezco un dios, me alaban porque creen que he vivido mucho. Pero por la mañana tengo que ir a comprar el pan como todo el mundo y no siempre me miran con buenos ojos. Yo creo que han pasado muchos años y la gente debería respetar.
P: ¿Algún poema al que tengas especial cariño?
R: Hay uno que se llama Ídolo caído, lo escribí hace tiempo, es el que más me gusta. No explico mis poemas, prefiero que cada uno saque su conclusión. Sí recuerdo cuando lo hice y por qué, porque pongo la fecha.

Le doy las gracias y apago la grabadora, pero Ángel tiene ganas de contarme más cosas. Hablamos de música, con humor me dice que usó las malas críticas de su primer álbum para las letras del segundo, Angelesia. Me cuenta el poco apoyo que recibe el rock y en especial el sinfónico en España, que los jóvenes siguen las modas de Londres y no buscan su propio estilo… pero eso se extiende a casi cualquier género musical y gusta encontrar músicos que reivindican el arte, el valor de la creación personal, por encima de éxitos multitudinarios.

Por la tarde, la plaza Dos de mayo se llena de niños que pese a tener las rodillas llenas de heridas siguen pegando pelotazos a un balón rojo. Parece inevitable que me hable de la responsabilidad que conlleva tener hijos y de la infancia. La suya no fue muy feliz, me dice esquivo, su padre era obrero y su madre limpiaba casas. Apenas les veía durante el día, y por la noche llegaban cansados y “mosqueados”.

Sin embargo, ahora sí lo parece, tranquilo, habla lento y mirando al infinito, se aleja cojeando y me lanza un beso con el pulgar.


                       ÍDOLO CAÍDO
                         (26 – 4 – 87)

Brilla la sombra de un dios en el amanecer,                                   
restos de una actuación que acabo con él.                        
Barcos perdidos que buscan la nieve en el sol,                    
juegos prohibidos que solo quieren amor y soñar                  
con el secreto del aire y la soledad.                           
                                                                        
Rompe el silencio en cascadas teñidas de hiel,                                 
pistas heladas que nunca podrán arder,                                       
Ojos hundidos que tiemblan al ver el color,                                 
vientos tranquilos que intentan solo jugar y mirar
por la ventana entre el odio y la falsedad.         
                                                                    
Hierve el veneno en las copas untadas de miel,                    
cielos de fruta que ya no podrán volver.                                  
Ricos sentidos que acaban fingiendo ficción,
tenues sonidos que callan al despertar y tocar                              
el arpa de la agonía y la inmensidad.                
                                                                               
Cierra su tumba la bestia que supo entender,                                  
ritos de la obligación que no pudo ser.
Reinos caídos que cierran por siempre el telón,                             
labios amigos que abren para besar y cantar                                 
una canción de misterios y de humanidad.              







No hay comentarios:

Publicar un comentario